Lluís Ridao

Autorretrato fotográfico: guía para empezar, tipos y ejemplos

Autorretrato «Entre la luz y la sombra», 2023

Un autorretrato es una fotografía en la que la persona que crea la imagen es, al mismo tiempo, quien aparece en ella. Ese doble papel lo cambia todo: no hay una mirada externa que imponga la dirección, hay una decisión sobre cómo quiero mostrarme. Llevo haciendo autorretratos de forma continuada desde 2015, y en esta guía reúno lo que he aprendido delante de mi propia cámara.

Autorretrato «Entre la luz y la sombra», 2023

Qué es (y qué no es) un autorretrato

No es únicamente una fotografía del rostro. Es una construcción visual de identidad, donde el encuadre, la luz, el gesto y el entorno forman parte del mensaje. Por eso un autorretrato puede no mostrar la cara: una sombra, unas manos o un reflejo también hablan de quien está detrás.

¿Autorretrato o selfie? Un selfie también puede ser intencional, reflexivo o privado: es una forma de autorrepresentación y no implica buscar aprobación. Selfie y autorretrato no son categorías excluyentes. En esta guía propongo trabajar la intención, la luz y el encuadre, tanto con una cámara como con un móvil. Lo desarrollo en Qué es un autorretrato: definición, tipos y ejemplos.

Tipos de autorretrato

  • Emocional: busca transmitir un estado concreto, como cansancio, calma o melancolía. La expresión, el cuerpo y el entorno son decisivos.
  • Sin mostrar la cara: espalda, manos, sombras y reflejos. Ideal si te cuesta verte o si quieres hablar de presencia y ausencia.
  • Con espejo: reflejos, duplicaciones y juegos de perspectiva. El espejo duplica, fragmenta y cuestiona.
  • Urbano: escaparates, cristales y sombras en la calle; el cuerpo dentro de la ciudad.
  • Conceptual: objetos y símbolos para representar una idea sobre ti.
  • Fantasma o de larga exposición: velocidades lentas y movimiento hasta convertirte en una presencia borrosa.
Autorretrato «La Mano y la sombra», 2019

Cómo empezar: intención antes que técnica

El autorretrato no empieza cuando aprietas el disparador. Empieza cuando decides mirarte. Antes de preparar la cámara, hazte una pregunta sencilla: ¿qué quiero explorar hoy? No necesitas estudio ni equipo complejo; necesitas tiempo, intimidad, honestidad y curiosidad.

  • Trípode: te deja colocarte sin prisa y construir la imagen con calma.
  • Temporizador, mando o el móvil como disparador: el gesto sale más natural cuando no corres hacia la cámara.
  • Una focal fija: yo trabajo sobre todo con 35 mm y 50 mm, y una pantalla abatible para comprobar el enfoque.
  • Luz natural: una luz lateral revela textura; una luz suave puede sugerir intimidad. La oscuridad también es discurso.

Para arrancar he preparado un PDF gratuito con 8 consignas, desde «Luz de pantalla» hasta «Minúsculo»: descárgalo en Recursos.

Acercarte a la cámara a tu ritmo

Al empezar puedes sentir curiosidad, vergüenza, extrañeza o rechazo de la propia imagen. Cada persona vive esta experiencia de forma distinta. Decidir cómo posar, qué mostrar y qué luz usar te permite adaptar la práctica a tus límites, pero repetir autorretratos no garantiza reducir la inseguridad ni sentirte mejor. Puedes hacer una pausa, no mostrar el rostro o conservar las fotos en privado. En mi experiencia, ponerme delante de la cámara me ha ayudado a prestar más atención a la comodidad de quien posa, sin dar por hecho que siente lo mismo que yo.

Hablo desde la práctica, no desde la clínica: no soy psicólogo y el autorretrato no sustituye la ayuda de un profesional. Lo cuento con más detalle en Autorretrato terapéutico y Autorretrato y autoestima.

Autorretrato de espaldas entre barandillas y vegetación en un paso urbano

Una historia muy corta del autorretrato

En 1839 Robert Cornelius hizo en Filadelfia el primer autorretrato fotográfico: destapó el objetivo, corrió a colocarse en el encuadre y se quedó inmóvil más de un minuto. A mediados del siglo XX Vivian Maier se buscó en escaparates y sombras de la calle. Después, Cindy Sherman usó el disfraz para cuestionar los estereotipos y Francesca Woodman fundió el cuerpo con espacios abandonados. Hoy el selfie es cotidiano, y precisamente por eso el autorretrato lento vuelve a tener sentido.

Mi proyecto: Delante de mi propia cámara

Toda esta práctica tiene un archivo detrás: autorretratos de 2015 a 2026, interiores en blanco y negro, exteriores en color y un cuerpo real que cambia con los años. Puedes verlo en Delante de mi propia cámara. Y todos mis autorretratos, también los que no entran en la serie, están en Instagram: @lluisportraits.

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Lluís Ridao
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