Autorretrato terapéutico: fotografía para sanar desde dentro
Qué es el autorretrato terapéutico, en qué se diferencia de un selfie y cómo empezar a practicarlo con lo que ya tienes.
← Blog 21 de octubre de 2026 4 min de lectura Autorretrato
Qué es un autorretrato, en qué se diferencia de un selfie, qué tipos existen y cómo empezó su historia en la fotografía.
¿Qué es un autorretrato? Es una imagen que una persona hace de sí misma. Puede ser un cuadro, un dibujo o una fotografía, pero siempre tiene algo especial: quien crea la imagen y quien aparece en ella son la misma persona. Por eso el autorretrato no es solo un retrato: es una forma de mirarse.
Hago autorretratos desde 2015 y, desde la pandemia, los uso como herramienta de introspección. En este artículo te cuento qué es exactamente, en qué se diferencia de un selfie, qué tipos existen y cómo empezó todo en la historia de la fotografía.

Un autorretrato es la representación que un artista hace de sí mismo. En fotografía, es una imagen en la que el fotógrafo decide la luz, el encuadre, el momento y el gesto, y además es el sujeto fotografiado.
No hace falta que aparezca la cara. Una sombra, unas manos, un reflejo en un escaparate o un objeto cargado de significado también pueden ser un autorretrato. Lo que lo define es la intención de contar algo sobre uno mismo.
Se pueden hacer los dos con el móvil. La diferencia no está en el aparato, sino en la intención y en el tiempo que le dedicas.
El rostro o el cuerpo como protagonista, con la mirada a cámara o fuera de ella. Es el más directo y, a menudo, el más difícil.
Manos, espalda, pies, la silueta a contraluz. Muy útil si mostrarte de frente te resulta incómodo o si quieres que la imagen hable de algo más universal.
Escaparates, espejos, charcos, tu sombra en una pared. Te sitúa dentro de un lugar y convierte la ciudad en parte del retrato. La fotógrafa Vivian Maier hizo de este recurso una de las señas de su obra.
Un objeto, un espacio o una composición que te representa sin que aparezcas. Es el autorretrato como metáfora.
Te conviertes en personaje para explorar una idea: identidad, roles, estereotipos. Cindy Sherman construyó toda su carrera fotografiándose a sí misma como otras personas.
Se usa para expresar y entender lo que sientes. Lo explico a fondo en autorretrato terapéutico: fotografía para sanar desde dentro.

El autorretrato es casi tan antiguo como la fotografía. En octubre de 1839, pocos meses después de la presentación del daguerrotipo, Robert Cornelius se colocó delante de su cámara en Filadelfia, con los brazos cruzados y el pelo revuelto. Esa imagen se considera uno de los primeros retratos fotográficos de una persona, y es un autorretrato.
Un año después, en 1840, Hippolyte Bayard, uno de los inventores olvidados de la fotografía, se fotografió fingiendo estar muerto: su Autorretrato como un hombre ahogado. Era una protesta, porque el reconocimiento oficial del invento se lo llevó Daguerre. Así, uno de los primeros autorretratos de la historia fue también una ficción con mensaje.
Desde sus inicios, el autorretrato no ha servido solo para mostrar cómo somos, sino para contar algo.
Cuando te pones a los dos lados del objetivo, la fotografía deja de mirar solo hacia fuera. Hacer un autorretrato te obliga a ir despacio: pensar la escena, medir la luz, colocar la cámara, esperar. Es un ejercicio de paciencia y de atención que luego se nota en el resto de tus fotos.
También es un juego entre mostrarse y esconderse. A veces lo más honesto es lo que decides no enseñar. Escribí sobre esto en mi newsletter: El arte de esconderse a plena vista y El arte de desaparecer: lo que revelan nuestras ausencias.













Se suele citar el de Robert Cornelius, de octubre de 1839, como uno de los primeros retratos fotográficos de una persona, y es un autorretrato.
Técnicamente sí, porque te fotografías a ti mismo. Pero en fotografía se reserva la palabra autorretrato para las imágenes hechas con intención expresiva, no solo para compartir.
No. Muchos de los autorretratos más interesantes no muestran el rostro: sombras, manos, reflejos u objetos también cuentan quién eres.
Un móvil o una cámara con temporizador y luz natural. Un trípode ayuda, pero puedes apoyar la cámara en cualquier superficie.
¿Y tú? ¿Usas el autorretrato para explorar o prefieres quedarte detrás de la cámara? Si quieres un ejercicio de autorretrato cada mes, suscríbete a la newsletter.