Qué es un autorretrato: definición, tipos y ejemplos
Qué es un autorretrato, en qué se diferencia de un selfie, qué tipos existen y cómo empezó su historia en la fotografía.
← Blog 4 de noviembre de 2026 5 min de lectura Autorretrato
Qué es un autorretrato emocional, qué recursos lo hacen funcionar (luz, color, gesto, espacio), ejemplos de la historia del arte y siete ejercicios para hacer autorretratos de emociones.
Un autorretrato emocional no busca que te parezcas a ti mismo, sino mostrar cómo te sientes. La pregunta deja de ser «¿cómo salgo?» y pasa a ser «¿qué estoy sintiendo y cómo lo convierto en imagen?». En este artículo te explico qué es, qué recursos lo hacen funcionar, algunos ejemplos de la historia del arte y siete ejercicios para hacer tus propios autorretratos de emociones.
Es un autorretrato en el que la emoción es el tema principal. La cara puede aparecer o no: lo que importa es que la luz, el color, la postura, el espacio y el encuadre trabajen juntos para transmitir un estado interior, como la calma, el miedo, el cansancio, la euforia o la tristeza.
Estas categorías se pueden mezclar: un autorretrato clásico o un selfie también pueden expresar emociones. Aquí me centro en convertir una emoción concreta en decisiones de luz, gesto y encuadre. Si quieres repasar los tipos de autorretrato, los tienes en qué es un autorretrato.
La luz dura y lateral puede sugerir tensión o dramatismo; una ventana con luz suave puede favorecer una lectura más íntima. Son posibilidades expresivas que cambian con la escena y con quien la mira. Una sola fuente de luz con mucha sombra alrededor suele transmitir aislamiento.
Los tonos cálidos pueden sugerir cercanía y los fríos distancia, pero la lectura cambia según la escena y la experiencia de quien mira. Una luz de color saturada, como un rojo o un verde, puede volver extraña una escena cotidiana. El blanco y negro permite concentrarse en tonos, formas y contrastes; no garantiza que una emoción resulte más clara.

Los hombros, las manos y la postura dicen tanto como la mirada. Un cuerpo encogido, unos brazos cruzados o la cabeza echada hacia atrás cuentan una emoción antes de que veamos la expresión.
Mucho espacio vacío alrededor puede hablar de soledad; un encuadre muy cerrado, de agobio o de intimidad. Dónde te colocas dentro de la foto también es una decisión emocional.
Una figura movida o desenfocada puede sugerir inquietud, prisa o desdibujamiento. Se consigue con velocidades lentas y la cámara fija.

Sus obras permiten estudiar formas distintas de representar la identidad y el mundo interior, sin reducir cada imagen a una única emoción ni atribuir a todos la misma intención.
Escribe en un papel cómo te sientes hoy, con una sola palabra. Después busca la luz, la postura y el lugar que mejor la representen. Prueba un gesto que para ti encaje con esa palabra; no existe una expresión obligatoria para cada emoción.
Elige un color para la emoción y consíguelo con lo que tengas: una lámpara, un papel de color delante del móvil, una camiseta o la hora del día. Haz la misma pose con dos colores distintos y compara.
Haz el autorretrato sin que se vea la cara: solo las manos, la espalda o la postura. Te obliga a expresar la emoción con el cuerpo.
Hazte una foto nada más despertarte y otra antes de dormir, en el mismo lugar. Durante una semana, compara postura, luz y expresión; una fotografía no mide tu energía ni tu estado de salud.
Elige una emoción que te apetezca explorar, sin forzarte a trabajar con algo que te resulte incómodo. Puedes representarla con un objeto o una escena y conservar la foto en privado.
Un autorretrato a la semana durante un mes, siempre con la misma pregunta: «¿cómo estoy?». Al final, ponlos juntos y busca patrones.
Durante una semana, dedica cada día a una emoción básica: alegría, tristeza, miedo, rabia, sorpresa, calma y una emoción que tú elijas. Repite el mismo encuadre y cambia solo la luz, el gesto y la postura. Al final tendrás una pequeña serie que muestra cuánto puede cambiar una misma cara.
Si te interesa el autorretrato como herramienta de bienestar, lo explico en autorretrato terapéutico y en fotografía terapéutica. Y si lo que te frena es verte en las fotos, empieza por autorretrato y autoestima.
Si te gustan estos ejercicios, en mi newsletter comparto uno nuevo cada mes, con ejemplos y lo que voy aprendiendo con la cámara.
Un autorretrato cuyo objetivo es expresar una emoción o un estado interior, no reproducir fielmente tu aspecto. La luz, el color, el gesto y el espacio son sus herramientas principales.
Los términos se solapan y no son categorías diagnósticas. En esta web, el emocional se centra en expresar una emoción concreta mediante siete ejercicios; el psicológico se reserva para reflexionar sobre identidad y contexto. El enfoque terapéutico describe una práctica de acompañamiento o reflexión, sin prometer curación ni sustituir atención profesional.
No. Con el móvil, el temporizador y una ventana tienes suficiente. Lo importante es la intención, no el equipo.
No. Muchos autorretratos emocionales funcionan mejor sin rostro: con el cuerpo, las manos, una sombra o un espacio.
Este artículo forma parte de la guía del autorretrato fotográfico. Si quieres empezar con ejercicios concretos, descarga gratis 8 consignas para autorretratarte.