Hoy recupero una serie de fotografías realizadas durante el año 2015 en el barrio de la Barceloneta, en Barcelona. Son imágenes que nacieron a partir de varios paseos fotográficos nocturnos, realizados en el contexto de un taller de fotografía.
La Barceloneta siempre ha sido un lugar lleno de vida, contraste y movimiento. De día respira mar, turismo, vecinos, bares y calles estrechas; pero de noche aparece otra ciudad. Las luces de los comercios, los reflejos sobre el suelo, las sombras de los árboles, los peatones que cruzan la escena y el movimiento de bicicletas, coches y personas crean una atmósfera muy especial.
En esta serie quise trabajar especialmente la fotografía en blanco y negro, buscando una mirada más urbana, directa y silenciosa. El color desaparece para dejar paso a la luz, las formas, las texturas y los contrastes. Las escenas cotidianas adquieren así un aire más atemporal: una terraza iluminada, una persona caminando, un ciclista que atraviesa la noche, un balcón encendido o una figura que se pierde entre las sombras.
Después de realizar las fotografías, las comentamos dentro del taller y posteriormente fueron editadas. Ese proceso fue muy interesante, porque permitió analizar no solo la técnica, sino también la intención de cada imagen: qué funciona, qué transmite, cómo se construye una escena y qué papel juegan la luz, el encuadre y el momento decisivo.
Estas fotografías forman parte de una etapa de aprendizaje, observación y búsqueda personal. Mirarlas ahora es también volver a aquella Barceloneta de 2015, a sus noches, sus calles y sus pequeños instantes anónimos.