Por qué dejé Adobe Lightroom después de 14 años
Tengo 14 años de archivo en Lightroom. Conciertos, retratos, calle, eventos sociales. Más de 200.000 fotos catalogadas, etiquetadas y con ajustes acumulados durante más…

Un archivo fotográfico de más de dieciséis años no se pierde de golpe por una catástrofe cinematográfica; se pierde poco a poco por falta de estructura: discos externos sueltos con nombres ambiguos, catálogos propietarios corruptos o tarjetas formateadas antes de verificar su segunda copia. Como administrador de sistemas y fotógrafo, trato mis negativos digitales exactamente igual que una base de datos crítica en producción. En este artículo explico la arquitectura de almacenamiento RAW que uso en Linux y cómo aplico la regla de backup 3-2-1 para que ninguna sesión dependa de un solo disco.

El primer principio de soberanía fotográfica es no depender nunca de la base de datos interna de un programa para encontrar una foto dentro de diez años. Mi árbol de directorios en Linux sigue siempre una jerarquía cronológica y descriptiva acompañada de archivos laterales .xmp:
~/Archivo_RAW/ ├── 2017/ │ └── 2017-10-14_Can-Baste_Autorretrato/ ├── 2026/ │ ├── 2026-07-16_Barcelona_Gente-de-Espalda/ │ └── 2026-08-12_Eclipse-Solar_Serie/
Antes de comprar discos de 12 TB o tarjetas nuevas, calcula cuántos terabytes reales generas al año tras aplicar tu porcentaje de descarte (culling) y sumar los archivos XMP y las exportaciones:
Durante la edición activa trabajo sobre una unidad NVMe local en Ubuntu para que darktable y RapidRAW respondan al instante. Al terminar la sesión, un script con rsync replica los cambios hacia el NAS local:
rsync -avhP --stats ~/Archivo_RAW/2026/ usuario@nas.local:/mnt/raid1/Archivo_RAW/2026/
La regla 3-2-1 es sencilla de enunciar y exigente de cumplir: tres copias de cada archivo, en dos soportes distintos y una de ellas fuera de casa. Trasladada al flujo de trabajo de este artículo, queda así:
Ojo: un RAID 1 no es un backup. Protege frente al fallo de un disco, pero replica al instante un borrado accidental, un ransomware o un catálogo corrupto. Por eso la tercera copia debe ser independiente y, a ser posible, versionada.
Una copia que nunca se ha comprobado es solo una suposición. Antes de formatear una tarjeta, confirma que los archivos existen al menos en dos sitios. rsync permite hacer una pasada en seco comparando sumas de verificación:
rsync -avhn --checksum ~/Archivo_RAW/2026/ usuario@nas.local:/mnt/raid1/Archivo_RAW/2026/
Si la salida no lista ningún archivo pendiente, ambas copias coinciden. Para la copia externa, restic check --read-data cumple la misma función sobre el repositorio cifrado.
Carpetas cronológicas con XMP, un NAS dimensionado con números reales, sincronización con rsync y una tercera copia fuera de casa: con estas piezas, tu archivo fotográfico deja de depender de un disco, de un catálogo o de un programa concreto. Es la misma lógica que aplico a cualquier sistema en producción, puesta al servicio de la mirada.